En el huerto eterno, la danza de la cosecha susurra la dulce promesa de la tierra
La obra titulada "Frutas del paraíso" es un encantador ejemplo del arte naïf caribeño, pintado por Astrel. Utilizando acrílico sobre lienzo, su tamaño de 56 x 44 cm (22 x 17 pulgadas) capta una vibrante y etérea escena de la vida rural. El cuadro representa cabañas con tejados de paja enclavadas entre frondosos árboles frutales bajo un cielo azul resplandeciente. Las figuras humanas, estilizadas y simplificadas, se entrelazan armoniosamente con la naturaleza, recogiendo y saboreando los frutos en una danza de colores brillantes y texturas tranquilas. La composición, rica en verdes y azules, contrasta con el cálido naranja de las frutas, evocando una sensación de abundancia y calma.



